Desahógate mente demente
que da vueltas y vueltas.
Dejame ser
libre de mis pensamientos.
Déjame caída sobre la rama
que mece la locura en su cuna
tocando por primera
(y última vez)
las cuerdas del contrabajo celoso
de tanto colorido del ocaso
y de tanta fantasía que pintaban
en el cielo
el otoño,
la primavera.
Pero no me dejes ser parte
de este carnaval
poco atractivo
que agita miradas perdidas
mirando sin mirar,
atropellando el retrato de mi paisaje,
y su pintura
todavía fresca.
