24.6.10

Desahógate mente demente
que da vueltas y vueltas.
Dejame ser
libre de mis pensamientos.
Déjame caída sobre la rama
que mece la locura en su cuna
tocando por primera
(y última vez)
las cuerdas del contrabajo celoso
de tanto colorido del ocaso
y de tanta fantasía que pintaban
en el cielo
el otoño,
la primavera.
Pero no me dejes ser parte
de este carnaval
poco atractivo
que agita miradas perdidas
mirando sin mirar,
atropellando el retrato de mi paisaje,
y su pintura
todavía fresca.

17.6.10

Llegar a la cima y caer,


(eso es despertar).



12.6.10

Cuando no asfixia
más que una cara fija
en el punto lejano, la nada
la efervescente arrogancia
que pretende ser felicidad
o ser más fuerte,
puede callar la mirada de un sólo grito,
el puntapié inicial
que dará fruto a un nuevo árbol
que no tiene nombre.
¿Acaso pueden sus raíces
echar a llorar si no vieron nunca la luz?
quizá vivan llorando entonces.
Ya se apaga, como allá abajo,
para vivir como desamparados,
llenos de agonía
inmersa en partículas de cristales
que se disipan
a los contornos de la verguenza.
Y mis ojos lentamente
se vuelven a acostumbrar a toda esta luz.

¿Para qué preguntarse
todo lo que da vuelta
tu cabeza,
patas arriba,
sueños rozando el suelo,
donde sólo somos virtud del viento,
de las flores
(gracias)
de la música,
del silencio de mares,
últimas palabras
de los encarnados pedazos de ansiedad
en piedra que, con arrogancia
se bañan en sus pesares ahogados,
descalzos y tiesos del frío?

8.6.10

Y por querer ser todo, termina no siendo nada.